Comer limpio

Comer limpio

La obesidad está inundando el mundo. El problema no se explica sólo con la teoría del monedero, por la cual el cuerpo se llena con lo que comes y se vacía con el ejercicio que realizas. Por esta regla de tres, las personas que ganan peso es porque llenan demasiado el monedero, o no lo vacían lo suficiente. En otras palabras, comemos mucho y hacemos poco deporte, pero hay más factores que influyen.

No todas las calorías son iguales. Durante años, las asociaciones médicas y nutricionales han afirmado que 3.500 calorías suponen medio kilo de tejido adiposo, pero no han analizado el problema en su conjunto. Comer en demasía es sólo uno de los componentes de la obesidad, pues la calidad de los alimentos es igual de importante. Las grasas trans son un gran enemigo, pero tampoco es el único.

No cabe duda de que la cultura occidental ha corrompido la alimentación. La comida rápida es un claro ejemplo, pero también los alimentos precocinados y los ingredientes alterados en el laboratorio, como las grasas hidrogenadas y parcialmente hidrogenadas, que son los responsables de varias enfermedades degenerativas, entre las que se encuentran la diabetes, el cáncer, los problemas cardiacos y la obesidad. Estos comestibles se encuentran en casi todos los alimentos procesados. Además, la mayoría de alimentos contienen colorantes, conservantes, rellenos, edulcorantes y potenciadores del sabor. Es difícil encontrar productos sin azúcar o fructosa añadidos en el supermercado.

El 70% de los alimentos contienen organismos modificados genéticamente. Es decir, que se cambia la estructura natural de la comida y se desequilibra nuestra alimentación. ¿Y qué pasa con la carne? Los animales criados en masa por la industria ganadera crecen en medios poco favorables. Comen lo que sea más barato, incluidas carcasas de animales, y se les administran fármacos, hormonas y antibióticos para que no mueran antes de llegar al tamaño adecuado para su sacrificio. Todos estos procesos deterioran la nutrición.

El naturópata David Zeoli afirma lo siguiente: “Por naturaleza, las vacas comen hierba y heno, pero para cubrir los objetivos comerciales se las alimenta con productos de deshecho, con trigo y soja. Así se altera la calidad de la carne y la cantidad de grasa y proteína no es la adecuada”. Por todo ello, comprad carne orgánica.

La atleta de fitness Tosca Reno, autora del libro The eat clean diet (La dieta limpia) afirma: “En cada comida tenemos la oportunidad de elegir entre una vida saludable, o una con falta de energía y con obesidad”. Además, en su libro, Tosca explica dietas y recetas para componer una alimentación adecuada y lucir un cuerpo sano y en forma en el menor tiempo posible. También en otros libros encontraréis directrices de cómo diseñar una dieta buena para vuestro cuerpo.

El concepto de comida limpia es sencillo. Consiste en consumir alimentos saludables e integrales en vez de comida basura. Aunque es más fácil decirlo que hacerlo debéis comprender es que el único modo de estar vitales y lucir un buen físico. Tendréis que comer cinco o seis veces al día, cada 2,5 o 3 horas.

Entonces, ¿qué se puede comer? Empecemos con el desayuno. Tomad muesli integral o avena con frutas silvestres, claras de huevo, que pueden ser cocidas o en tortitas, y un café solo o un té.

Otros alimentos que se consideran limpios son las batatas, el arroz integral, los granos integrales, los frutos secos, el pescado, el pollo (sobre todo sin piel a la plancha), el salmón, el queso sin grasa y los yogures, la fruta y la verdura. Los aliños que podéis echar a las ensaladas son el vinagre balsámico, la mostaza y la pimienta. Y tenéis que evitar la pizza, las galletas, la pastelería, la mantequilla, el queso, los siropes, las salsas, los frankfurts, las hamburguesas, las patatas fritas, los refrescos, los zumos (comed la fruta entera), las carnes grasas, los caramelos, el helado, el chocolate, las sopas con crema y el alcohol. Olvidaos de cualquier comida frita y no toméis sal ni azúcar refinado.

A primera vista os puede asustar la cantidad de productos que no se pueden consumir y quizá no os guste la lista de lo que sí debéis comer, pero antes de que os pongáis una pistola en la sien, pensad lo siguiente: podéis comer una ración de pastel de cumpleaños en la fiesta de vuestro hijo. También os podéis permitir un vaso de vino o una cerveza sin alcohol de vez en cuando. Y ese día de verano tan caluroso podéis comer un helado.

La clave está en recordar que no debemos permitir que un capricho ocasional destruya el programa general. Después de zamparos un Kit-Kat volved a la pechuga de pollo y al arroz integral.

Creado el 14/11/2018 Salud, Nutrición y Suplementos 0 258

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